[Movimientos Estéticos Contemporáneos] – El modelo de la Bauhaus como referente cultural

Trabajo realizado por:

  • Ibone Txertudi
  • Leandro Iglesias
  • José Luis Pineda

La Bauhaus es la historia de Alemania entre las dos guerras. Nace paralela a la reconstrucción de una sociedad degradada, destruida en sus fundamentos, devastada en todo orden político-económico por la masacre que supuso la Primera Guerra Mundial y por la consumación del tratado de Versalles. Crece al ritmo en que Alemania recupera su país y juega un papel en ello aunque la Historia, injusta a veces, juzgue a posteriori. Y muere con la llegada de los nazis, que eliminan cualquier elemento que pueda cuestionar el discurso que acabaría abocando a su país y al mundo entero a una nueva catástrofe.

La Alemania posterior al armisticio eran los restos de un infierno reciente; para dotarse de una nueva constitución tiene que alejarse del conflicto y el caos que gobierna Berlín, ir a Weimar, una ciudad tranquila, casi somnolienta, que representa a la Alemania más ‘ateniense’: la patria de Goethe y Schiller, de Listz, el lugar que Nietszche eligió para morir, una pequeña ciudad de provincias con gran tradición cultural. Ahí nace la República que lleva su nombre, en la Asamblea que hoy es el teatro de la ciudad, donde existe una leyenda en letras de bronce, un memorial muy contenido, podríamos decir moderno. Fue el primer diseño que Walter Gropius, padre fundador, hizo para la Bauhaus.

El ideal de Gropius fue diseñar para la reconstrucción de Alemania una sociedad más civilizada y menos egoísta a través de una escuela de carácter democrático y educativo. El nuevo siglo trajo el progreso tecnológico, que cambió las estructuras sociales, también el auge de las grandes urbes, la proletarización de grandes sectores de la población. Todo esto tuvo una traslación al arte; Alemania se inspira en la herencia del británico Morris, la socialización de la artesanía, “la cultura para el pueblo” como lema, mensaje que sería apadrinado por la Bauhaus. Eran nuevos tiempos, una especie de revolución, sin duda un punto de inflexión en la Historia. El hombre de posguerra era moderno en la medida en que aplaudía la tecnología y creía en el progreso y era la misión del arte trasladar y difundir ese concepto de modernidad.

En ese contexto nace la Bauhaus, la más revolucionaria escuela de arquitectura y artes aplicadas que haya existido nunca. Promovió el funcionalismo con un estilo educativo y pedagógico basado en la experimentación y la creatividad. Reunió toda actividad artística creadora, rescató las disciplinas artesanales: escultura, pintura, artes aplicadas, arquitectura, todo en una única unidad de arte.  Con una organización medieval basada en maestros, oficiales y aprendices formó una comunidad de trabajo con el fin de crear obras completas en las que todo respondiera el espíritu de su conjunto.

“¡Arquitectos, escultores, pintores, todos debemos volver a la artesanía! Pues no existe un arte como profesión. No existe ninguna diferencia esencial entre el artista y el artesano” (extracto del Manifiesto Fundacional de Walter Gropius)

La comprensión unificada de todas las profesiones del arte sentó las bases del diseño gráfico e industrial moderno: el diseño al servicio de la función.  Todos los objetos creados en la Bauhaus se proponen desde el funcionalismo, donde la función se prioriza a la estética y determina su forma.

La escuela nace en 1919 de la mano de Walter Gropius (Berlín, 1833-1969), arquitecto alemán clave en la renovación arquitectónica del siglo XX, aunque su nombre siempre será recordado vinculado a la Bauhaus. Gropius dirigió primero el Kunstgewerbeschule Institut (Weimar), la escuela alemana de artes y oficios que fue la antesala de la Bauhaus. Fue dirigida desde 1908 por Henry van de Velde, arquitecto, decorador y pintor belga que relacionó el desarrollo industrial y la producción artística. Gropius cambió el nombre, la renovó y modificó y la convirtió en el polo de todas las ideas innovadoras sobre diseño generadas en Europa los 20 años anteriores, así nacía la Bauhaus.

La escuela contó con grandes personalidades entre el profesorado y eso aumentó su fama y atracción para los jóvenes talentos. En la primera etapa (1919-1923, Weimar) estaba implícita la idea de que el arte debía responder a la sociedad y se debían eliminar diferencias entre los artistas y artesanos. En 1924, la escuela se traslada a Dessau por la llegada al poder de la derecha en las elecciones locales de Weimar, que no veía con buenos ojos a la Bauhaus por considerarla un símbolo marxista. El edificio que la alojaría fue construido por el propio Gropius. Este periodo de transición es conocido como la segunda etapa y supone la introducción del Neoplasticismo, un movimiento artístico que consideraba que el arte forma parte de la vida real y no es necesaria su imitación, debe representar el ideal de llegar a la esencia eliminando lo redundante. En todo ese proceso juega un papel imprescindible László Moholy-Nagy.

En la tercera etapa (1925 – 1933, Dessau), la nueva sede diseñada por Gropius se convierte en símbolo de la escuela por la experimentación que supuso su construcción, tanto en la forma como en los materiales. Sería siempre el símbolo más visible del movimiento Bauhaus, tanto que en 1999 fue declarado por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. En 1928, Hannes Meyer, un arquitecto que concebía la arquitectura como un arte al servicio de las personas, toma el relevo en la dirección y aunque su mandato fue efímero (dejó la escuela en 1930) por la oposición de varios de sus profesores, dejó un legado que puede resumirse en una de sus célebres frases “las necesidades de las personas en lugar de las necesidades lujosas”. En el año 33, con la llegada de los Nazis al poder, llegaría el cierre de la escuela.

Además de Walter Gropius, fundador y artífice, el número de artistas influyentes que arrojó la Bauhaus es ingente, difícil hacer una selección, pero no se puede dejar de mencionar a:

Hannes Meyer fue la incesante búsqueda de la verdad arquitectónica. Su compromiso social en la época le llevó a una discontinuidad provocada por décadas de preguerra y revolución. Se posicionó en un movimiento artístico de vanguardia, que incorpora a la obra los conceptos de espacio y tiempo, a fin de conseguir formas dinámicas. Su inspiración constructivista le llevó a desarrollar su trabajo más famoso, el palacio de las Naciones de Ginebra.

Ludwin Mies Van Der Roe, último director de la escuela, buscó un estilo que con materiales nuevos pudiera representar una nueva modernidad. En esa nueva arquitectura, fue buceando con estructuras mínimas destinadas a crear espacios abiertos que fluyesen sin obstáculos. Estaba influenciado por diseños basados en acero y vidrio, siendo la base de su obra la Casa Perls. A los materiales  para construir utilizados con hormigón armado le gustaba llamarlos edificios “de carne y hueso”, sin pastas ni torres blindadas. Fue el último director de la Bauhaus.

Wassily Kandinsky  fue uno de los artistas más influyentes de su generación. Exploró los principios de la abstracción no representacional o pura, por lo que podemos considerarle como un precedente del expresionismo abstracto. Agrupó numerosas obras en tres categorías diferentes: impresiones, improvisaciones y composiciones. Aúnan lo intuitivo con el rigor compositivo. Su pintura ofreció colores combinados y formas inventadas. De sus experiencias como profesor en la Bauhaus surgió su segundo tratado importante: “Punto y línea en el plano”.

Paul Klee representa la evolución del artista completo. Quizá su prodigioso talento con el violín le abrió el camino de las artes visuales, sabiendo recoger lo que le interesaba de cada estilo artístico. Sus obras reflejan ritmo y poesía. Su formación humanista y artística le llevaban a ver mucho más allá que la realidad que quería pintar. Se convirtió en un maestro en el empleo del color. “El color me posee”, llegó a decir. Pintó unas 9000 obras, en las que abría su inspiración a la música y los sueños.

Influencias

La llegada de los nazis al poder acabó con la escuela, pero no con su impacto mundial que se fue extendiendo por todo el mundo a través de la diáspora que se produjo por parte de profesores y discípulos.  Su visión innovadora, su mensaje y su método se extendieron por todos los rincones del mundo.

Con el tiempo, la Bauhaus fue mucho más que un estilo arquitectónico, significó una nueva forma de pensar que, a pesar del siglo transcurrido, sigue siendo increíblemente cercana. Dejó una huella imborrable y puede verse su influencia en tejidos, tipografías, mobiliario. Innovadora, holística, estética y revolucionaria, la filosofía Bauhaus está presente en lugares tan dispares como la construcción de una escalera en una favela brasileña o el museo MoMa de Nueva York, en objetos cotidianos como cuchillos, sillas, lámparas, muebles, diseño editorial, tipografía, moda, arquitectura e incluso música. Sus obras fueron tomadas como referentes y han inspirado a artistas, diseñadores y arquitectos a lo largo de estos más de 100 años. Sirva como ejemplo el minimalismo, un movimiento artístico que bebe de manera muy directa en el legado de la escuela alemana, o como anécdota David Bowie, que fue seducido e inspirado por la Bauhaus, más concretamente por Oskar Schlemmer, coreógrafo y diseñador para teatro y ballet que fue profesor de la Bauhaus entre 1921 y 1929.

La Bauhaus mezcló en la dosis adecuada el funcionalismo y la autenticidad, lo que la dotó de un carácter imperecedero. Jason Wu, director creativo de Hugo Boss, afirma que “la estética de la Bauhaus no tiene fecha de caducidad. Es eterna”. En efecto, aun ahora, vivimos rodeados de su espíritu. Estamos en un mundo que se empieza a cuestionar nuestra manera de consumir, producir o negociar, tal como hicieran aquellos pioneros artistas de principios del siglo pasado en Weimar con la búsqueda y la experimentación de nuevas fórmulas, de nuevas relaciones entre distintas disciplinas, nuevos materiales para unir arte, industria y comunicación visual como vehículo para el cambio social y la revitalización cultural.

La Bahaus sigue presente, es inmortal, como la célebre expresión que Mies Van der Rohe acuñó y que sintetiza el estilo de la escuela convertida en un mantra que llega hasta nuestros días: “menos es más” .

Bibliografía

https://elpais.com/cultura/2018/12/18/actualidad/1545120499_209563.html

  • Fernández, Juan José / Redacción (2014).  Kandinsky, el artista que creó la abstracción lírica. La Voz de Galicia.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2014/12/15/wassily-kandinsky-artista-creo-abstraccion-lirica-pintura/00031418644201785445423.htm

  • Weise, Mathias (2020). El arquitecto del menos es más. Loft.it

https://loff.it/society/efemerides/mies-van-der-rohe-arquitecto-menos-mas-140264/

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