{"id":1714,"date":"2015-06-09T05:39:39","date_gmt":"2015-06-09T05:39:39","guid":{"rendered":"http:\/\/loslibrosquehayenmi.com\/?p=1714"},"modified":"2021-04-08T16:36:22","modified_gmt":"2021-04-08T16:36:22","slug":"diez-duros-mal-contados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joseluispineda.es\/index.php\/2015\/06\/09\/diez-duros-mal-contados\/","title":{"rendered":"Diez duros mal contados"},"content":{"rendered":"<p>Su padre era un hombre de letras, cultivado, director durante muchos a\u00f1os del Instituto G\u00f3ngora, un hombre que no se hab\u00eda detenido nunca a pensar en aquellas pasiones nuevas del f\u00fatbol. Tal vez por eso su negativa era la respuesta m\u00e1s l\u00f3gica a aquella petici\u00f3n acalorada de su hijo adolescente que quer\u00eda marcharse a Huelva detr\u00e1s de su equipo. Agotadas las explicaciones, a Alfonso s\u00f3lo le quedaba llorar.<\/p>\n<p>Al final, en la vida, hay cosas que s\u00f3lo se consiguen a trav\u00e9s de la tozudez y fue aquel llanto desesperado y persistente el que hizo que su padre transigiera, aunque fuera por una extra\u00f1a curiosidad por lo desconocido, a que su hijo saliera de C\u00f3rdoba por primera vez sin la compa\u00f1\u00eda de sus padres. Cuando su padre le dio los diez duros mientras le advert\u00eda con gesto adusto de que tuviese mucho cuidado, Alfonso se sinti\u00f3 nacer de nuevo al darse cuenta de que podr\u00eda ir al Colombino, y ver a su equipo subir a Primera divisi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abEstuve tres d\u00edas llorando para que me dejara mi padre, era lo \u00fanico que me quedaba\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Lo primero que hizo antes de subir al tren fue gastarse diez pesetas en un paquete de Bisonte que guard\u00f3 con mimo y que no le llegar\u00eda al descanso del partido. Iba acompa\u00f1ado de Juanito Serrano en uno de los trenes botijo que aquel d\u00eda salieron de C\u00f3rdoba vestidos de blanco y verde y en Sevilla, su t\u00edo Antonio los recogi\u00f3 para llevarlos hasta Huelva. Aquella carretera estrecha parec\u00eda una romer\u00eda, coches enarbolando banderas, camiones llenos de gente sobre los que asomaban decenas de cabezas, Gucci Hispania en los arcenes y las \u00e1reas de servicio llenas, la furgoneta de Bodegas Campos invitando a un vaso de vino y una ilusi\u00f3n que Alfonso no hab\u00eda visto antes y que desplaz\u00f3 a riadas de corazones blanquiverdes a una ciudad que ser\u00eda hermana para siempre.<\/p>\n<p><em>\u00abEntonces no era como ahora, no hab\u00eda controles ni nada, par\u00e1bamos, nos tom\u00e1bamos un medio de vino y segu\u00edamos hasta la pr\u00f3xima\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El partido pas\u00f3 r\u00e1pido y el sue\u00f1o, lo que casi siempre fue utop\u00eda, por fin se hizo realidad: el C\u00f3rdoba ya era un equipo de Primera Divisi\u00f3n. Benegas, Simonet, Mart\u00ednez Oliva y Navarro; Mart\u00ednez y Costa; Riaji, Juan\u00edn, Miralles, Paz y Homar. Once nombres que quedar\u00edan grabados a fuego en la memoria de Alfonso y que le acompa\u00f1ar\u00edan el resto de su vida, asalt\u00e1ndolo con esa musiquilla en los lugares m\u00e1s insospechados, mientras esperaba un juicio o su mujer discut\u00eda con \u00e9l por otro viaje inesperado. Benegas, Simonet, Mart\u00ednez Oliva y Navarro; Mart\u00ednez y Costa; Riaji, Juan\u00edn, Miralles, Paz y Homar. Una cantinela que nunca olvidar\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vino la vuelta, un viaje hacia el epicentro de su vida que transcurri\u00f3 veloz en un seiscientos. Todo en aquel maravilloso d\u00eda pas\u00f3 muy r\u00e1pido. Lleg\u00f3 a C\u00f3rdoba de nuevo, somnoliento, con ese sue\u00f1o dulce de quien regresa de un para\u00edso deseado y que tuvo un despertar abrupto.<\/p>\n<p><em>\u00abYo ven\u00eda medio durmiendo y cuando empezamos a bajar la cuesta de los Visos, me despert\u00f3 el ruido de la gente. En aquel momento supe que aquello iba a ser para toda la vida\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La carretera estaba sembrada de gentes alegres que hab\u00edan olvidado por un d\u00eda todo lo que les rodeaba para ir a recibir a aquellos h\u00e9roes que hab\u00edan llevado a C\u00f3rdoba a la cima del mundo. Hombres y mujeres que quisieron convertir la rutina en un guateque y transformar la ciudad en otra cosa. Aquella noche, muchos, incluso aquellos a quienes no les gustaba el f\u00fatbol, pensaron que C\u00f3rdoba ya nunca volver\u00eda a ser\u00a0 la misma, que aquella algarab\u00eda dejar\u00eda un ma\u00f1ana diferente.<\/p>\n<p>Alfonso se march\u00f3 a Granada a completar sus estudios y preparar oposiciones. Pasaron los a\u00f1os que \u00e9l contaba en temporadas amando al C\u00f3rdoba en la distancia. Fueron los d\u00edas de gloria, aquellos que hicieron creer a todos que lo de antes nunca hab\u00eda existido, pero quien olvida peca y quien peca tiene su penitencia. Despu\u00e9s de la gloria lleg\u00f3 el fracaso, rosas con espinas, pasados olvidados. El C\u00f3rdoba, siete a\u00f1os despu\u00e9s, volvi\u00f3 a segunda de nuevo.<\/p>\n<p><em>\u00abAquel equipo no se supo regenerar. Se pudo mantener unos a\u00f1os porque se ten\u00eda el derecho de retenci\u00f3n, pero cuando lleg\u00f3 la hora de ir cambiando, no se pudo hacer y claro, pas\u00f3 lo que pas\u00f3\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la nueva oportunidad de regresar, la vida era muy distinta para Alfonso. Ya no necesitar\u00eda de la aprobaci\u00f3n ni del dinero de su padre para poder alimentar su pasi\u00f3n. El segundo ascenso fue una cosa extra\u00f1a.<\/p>\n<p><em>\u00abLa gente estaba m\u00e1s pendiente de la feria que del partido. Campanero lo puso por la ma\u00f1ana para ver si as\u00ed ven\u00eda m\u00e1s p\u00fablico\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Pero daba igual, aquella C\u00f3rdoba empezaba a dormitarse, a dar las muestras de lo que luego ser\u00eda, a evidenciar lo que siempre fue. Todav\u00eda saboreaba las mieles de los a\u00f1os dorados, todav\u00eda no hab\u00eda llegado a saber cu\u00e1nto puede llegar a sufrirse por nunca m\u00e1s volver. Aquella ma\u00f1ana de mayo, con un calor asfixiante, Alfonso entr\u00f3 en el Arc\u00e1ngel y al mirar las gradas le pareci\u00f3 que no era ambiente para estar jug\u00e1ndose el ascenso. Con la derrota del Coru\u00f1a el equipo volvi\u00f3 a ser de Primera aunque esta vez no vinieron a\u00f1os de champ\u00e1n sino un \u00faltimo oasis antes del desierto. Tras aquel \u00faltimo ascenso se escribi\u00f3 la Historia, con letras de aridez y de amargura. El C\u00f3rdoba no volver\u00eda nunca a la primera divisi\u00f3n del f\u00fatbol espa\u00f1ol. Pasar\u00edan cuarenta a\u00f1os como cuarenta maldiciones y despu\u00e9s, todav\u00eda seguir\u00eda contando alguno m\u00e1s. Entonces, ninguno de los seis mil fieles que celebraron t\u00edmidamente aquel \u00faltimo \u00e9xito, y mucho menos Alfonso, pod\u00eda imaginarse lo que el futuro les ten\u00eda preparado.<\/p>\n<p>La vida iba pasando y mirar al C\u00f3rdoba era ver la historia de una pasi\u00f3n incomprendida, a\u00f1os de desatino, uno malo que precede a otro a\u00fan peor. Dec\u00eda Santa Teresa que se derraman m\u00e1s l\u00e1grimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas. Cu\u00e1ntas veces, cuando era un chaval, Alfonso so\u00f1\u00f3 con ser Juan\u00edn o quiso ser Miralles y cu\u00e1ntas veces se imagin\u00f3 siendo el presidente de su club. Cu\u00e1ntas jug\u00f3 a firmar nuevos fichajes y a conseguir triunfos y a enmendar errores. Lo dese\u00f3 con tanta fuerza que no pudo imaginarse que pod\u00eda ser tan cruel. Porque un d\u00eda, quince a\u00f1os despu\u00e9s de aquel \u00faltimo ascenso, Campanero dijo basta y Alfonso, en una fr\u00eda noche de enero, al sentarse en su despacho, tuvo que pellizcarse por debajo de la manga para darse cuenta de que aquello no era un sue\u00f1o: era el presidente del club que llevaba por dentro, era el presidente del C\u00f3rdoba Club de F\u00fatbol.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft\" src=\"http:\/\/archivo.cordobadeporte.com\/repositorio\/Raiz\/Futbol\/Leyendas%20Blanquiverdes\/lopezddb.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"299\" \/><\/p>\n<p><em>\u00abNo lo disfrut\u00e9. No hab\u00eda para pagar. Era una preocupaci\u00f3n que no te dejaba dormir: No hab\u00eda dinero y hab\u00eda que pagar. Era un disgusto detr\u00e1s de otro\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Ahora, Alfonso va a cumplir setenta a\u00f1os y se lamenta con disimulo de que por cuestiones familiares sus hijos no van a poder llevarlo hasta Las Palmas. Risue\u00f1o, vital, con esa voz gastada por el tiempo y esa mirada acuosa de quien ha vivido mucho.<\/p>\n<p><em>\u00abAunque yo no necesito a nadie, te vayas a creer, que yo estoy para ir y estar hasta las cuatro de la ma\u00f1ana si hace falta\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El pasado jueves, al pasar por los tornos del Arc\u00e1ngel el carnet que no ha dejado de renovar, religiosamente, como si fuera la \u00fanica cosa irrenunciable en su vida, desde 1969, cogi\u00f3 fuerte de la mano a su sobrino. Lo mir\u00f3 como mir\u00e1ndose a s\u00ed mismo, cuarenta y dos a\u00f1os atr\u00e1s, en aquella semana eterna en la que no par\u00f3 de llorar hasta que su padre, un honorable se\u00f1or que dirig\u00eda el Instituto G\u00f3ngora, aun sin comprender, se apiad\u00f3 de \u00e9l y, aun sin quererlo, le abri\u00f3 las puertas de su vida con aquellos diez duros mal contados.Ha pasado mucho tiempo y Alfonso sabe que es la hora de volver.<\/p>\n<p><em>Alfonso G\u00f3mez L\u00f3pez fue presidente interino del C\u00f3rdoba C.F desde enero de 1986 hasta final de esa temporada por la renuncia de Rafael Campanero.<\/em> <em>Fue directivo del club con Rafael Campanero en distintas etapas y tambi\u00e9n con Enrique C\u00e1rdenas y Rafael G\u00f3mez. <\/em><em>En la actualidad, sigue siendo socio del C\u00f3rdoba Club de F\u00fatbol.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Foto: ROLD\u00c1N SERRANO. ABC.es<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Publicado en <a href=\"http:\/\/archivo.cordobadeporte.com\/diez-duros-mal-contados-29369-18\">Cordobadeporte<\/a> el 21\/06\/2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su padre era un hombre de letras, cultivado, director durante muchos a\u00f1os del Instituto G\u00f3ngora, un hombre que no se hab\u00eda detenido nunca a pensar en aquellas pasiones nuevas del f\u00fatbol. Tal vez por eso su negativa era la respuesta m\u00e1s l\u00f3gica a aquella petici\u00f3n acalorada de su hijo adolescente que quer\u00eda marcharse a Huelva detr\u00e1s de su equipo. Agotadas las explicaciones, a Alfonso s\u00f3lo le quedaba llorar. 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